EMA, MACD y RSI: cómo combinar indicadores sin volverse loco.
Tres indicadores básicos, mil combinaciones malas. Una guía práctica para construir un setup limpio y replicable.
El backtesting no es suficiente. Te explicamos qué métricas mirar — drawdown, profit factor, ratio de Sharpe — y por qué el 90% de los traders las ignora.
Tienes una estrategia. La has visto funcionar en algún canal de YouTube, la has probado en TradingView con un par de gráficos y has pensado "esto funciona". Antes de mover capital real, hay un paso intermedio que casi nadie hace bien: evaluar la estrategia con métricas objetivas, no con la sensación de que parece prometedora.
En este artículo no vamos a venderte una estrategia mágica. Vamos a darte el marco que usamos internamente en AKOInvest para decidir si una estrategia merece pasar al siguiente paso. Tres números, una pregunta incómoda al final, y una verdad: el backtesting es solo el principio.
Mucha gente para de pensar en cuanto ve una curva de equity ascendente. El problema es que cualquier estrategia puede pintar una curva bonita si la dejas correr sobre el periodo adecuado. Lo importante no es que el resultado sea positivo: es que sea robusto.
Para que un backtest sea útil necesitas como mínimo tres cosas:
Cuando el backtest pasa los filtros básicos, miramos tres números. Solo tres. Si alguno está rojo, no avanzamos.
Drawdown máximo. La caída más fuerte desde un pico hasta el siguiente mínimo. Es la métrica más honesta que existe: responde a la pregunta "¿cuánto te hubieras comido en el peor momento?". Si tu drawdown máximo histórico es del 35% y tú no aguantas más de un 15% sin cerrar posiciones, la estrategia no es tuya. Punto.
Profit factor. Suma de ganancias dividida entre suma de pérdidas. Por debajo de 1,2 la estrategia es prácticamente ruido. Entre 1,2 y 1,5 es decente. Por encima de 1,5 ya hablamos de algo consistente. Por encima de 2,5 desconfía — probablemente hay overfitting.
Ratio de Sharpe. Rentabilidad por unidad de riesgo. No te obsesiones con el valor absoluto, compara estrategias entre sí. Una estrategia con menos rentabilidad pero mucho mejor Sharpe casi siempre es preferible: es más fácil de mantener cuando viene la racha mala.
El traders que sobrevive no es el que más gana en su mejor mes, sino el que menos pierde en su peor mes.
Has hecho el backtest. Las métricas pasan. Has reflexionado sobre el riesgo. Ya está, ¿no? Casi.
Queda la pregunta más incómoda: ¿esta estrategia es ejecutable para ti, en tu vida, en tu zona horaria, con tu capacidad emocional? Una estrategia que requiere 12 entradas al día en pares de baja liquidez a las 3 de la madrugada puede ser perfecta sobre el papel y completamente inviable en la realidad.
Aquí es donde la simulación spot se convierte en clave. No es lo mismo ver una curva de equity que vivirla. Pasar una o dos semanas operando en modo offline, con datos reales pero sin dinero, te dice más sobre si esa estrategia es para ti que cualquier backtest. Y te ahorra el coste de aprenderlo con dinero real.
Evaluar una estrategia bien no es un ejercicio de marketing: es la diferencia entre operar con convicción cuando viene la racha mala y cerrar posiciones presa del pánico. Backtest serio, tres métricas claras, simulación spot. Si los tres pasos están en verde, la estrategia se ha ganado el derecho a probar el mercado real.
Si los tres pasos no están claros, no es la estrategia la que falla. Es el proceso.